La proporción que decide si huele o no huele
El compost casero tiene mala fama en pisos y patios pequeños por un motivo concreto: cuando huele, huele mucho. Y huele siempre por la misma razón, que es una proporción mal llevada entre restos húmedos y restos secos. Corregida esa proporción, un compostador en un patio de ocho metros cuadrados pasa completamente desapercibido.
La proporción que decide el olor
Todo se reduce a dos familias de materiales. Los verdes son húmedos y ricos en nitrógeno: restos de fruta y verdura, posos de café, césped recién cortado. Los marrones son secos y ricos en carbono: cartón, hojas caídas, serrín sin tratar, papel de cocina usado. La mezcla que funciona en un patio urbano está bastante lejos de lo que la gente hace por instinto.
Proporción de la pila, en volumen
Lo que suele hacerse frente a lo que hace falta para que no aparezca olor.
La regla de bolsillo: por cada cubo de restos de cocina que eches, añade dos de material seco. Guarda una caja de cartón troceado junto al compostador y no lo verás nunca como una tarea aparte. Si vives en un piso sin jardín, el cartón de las cajas de mensajería y los rollos de papel higiénico cubren la cuota marrón de una casa entera.
Montarlo en un patio pequeño
El tamaño mínimo razonable para que la pila caliente es de unos trescientos litros; por debajo pierde temperatura y tarda el doble. En un patio, un compostador cerrado de plástico con tapa y trampilla inferior es la opción más discreta, y va apoyado directamente sobre tierra o sobre una capa de grava para que drene y para que la fauna del suelo pueda subir.
- Base gruesa de marrones. Diez centímetros de ramas finas y cartón troceado en el fondo, que crean la cámara de aire por la que respira toda la pila.
- Capas alternas. Cada aporte de cocina se cubre inmediatamente con material seco hasta que no se vea. Esa cobertura es lo que evita moscas y olor.
- Un puñado de tierra o compost maduro. Introduce los microorganismos que arrancan el proceso. Si no tienes, sirve tierra de una maceta vieja.
- Sombra en verano. Bajo sol directo de julio la pila se deseca y el proceso se detiene. Una esquina con sombra de tarde es el mejor sitio de cualquier patio.
Humedad y aire, los dos ajustes diarios
Un compost sano tiene la humedad de una esponja escurrida: se aprieta un puñado y quedan las manos húmedas sin que gotee. Si gotea, sobra verde y falta aire; si se desmigaja como polvo, hace falta agua. Comprueba a media altura, no en la superficie, que siempre está más seca.
El volteo es la otra mitad. Con una horca o un aireador de espiral, remueve la masa cada siete o diez días en primavera y verano, y cada quince en invierno. No hace falta darle la vuelta entera: basta con abrir canales verticales para que entre oxígeno hasta el centro. Una pila bien ventilada en marzo alcanza cuarenta o cincuenta grados en el interior, y ese calor es exactamente lo que quieres, porque neutraliza semillas y patógenos.
Diagnóstico rápido cuando algo va mal
Huele a amoniaco o a podrido
Exceso de verdes y compactación. Añade el doble de material seco del que crees que hace falta, remueve a fondo para meter aire y suspende los aportes de cocina una semana. El olor debería desaparecer en dos o tres días.
Aparecen moscas pequeñas al abrir la tapa
Son mosquitas del vinagre y solo indican fruta expuesta. La solución es cubrir cada aporte con una capa de cartón o serrín hasta que no quede nada visible. Enterrar los restos en el centro de la pila en lugar de dejarlos arriba resuelve el resto.
La pila está fría y no pasa nada en semanas
Suele ser falta de volumen, falta de humedad o exceso de marrones. Riega con la regadera mientras remueves, añade un aporte generoso de verdes —posos de café van muy bien— y trocea todo lo que mida más de cinco centímetros.
Hay hormigas viviendo dentro
Señal casi segura de pila demasiado seca. Las hormigas buscan un sitio cálido y sin humedad. Riega bien, remueve y volverán a irse solas en pocos días.
Veo gusanos blancos gruesos
Si son larvas de mosca soldado negra, son inofensivas y aceleran mucho la descomposición; puedes dejarlas. Si son larvas de escarabajo con cabeza marrón y forma de «C», retíralas cuando aparezcan porque atacan raíces vivas si luego usas ese compost en macetas.
Cuándo está listo y cómo usarlo
Entre tres y seis meses en verano, hasta nueve en invierno. Está terminado cuando huele a tierra de bosque, ha perdido la mitad del volumen, no se reconoce ningún resto original y la temperatura ya no sube después de voltear. Cribado con una malla de un centímetro, lo fino va a las macetas y lo grueso vuelve a la pila como material de arranque de la siguiente hornada.
En balcón y macetas, mézclalo en una proporción de una parte de compost por cada tres de sustrato. Puro es demasiado rico y retiene más agua de la que conviene a la mayoría de plantas de interior.
Si el patio es compartido
En una comunidad de vecinos, el compostador tiene tantas posibilidades de sobrevivir como de generar un conflicto, y la diferencia está en dónde se coloca y en quién lo vuelve. Elige la esquina más alejada de ventanas y tendederos, sobre una base que no manche el pavimento, y con tapa siempre cerrada. Un compostador cerrado y bien equilibrado no huele a un metro de distancia, pero la percepción del vecindario se forma la primera semana.
Funciona bien repartir el mantenimiento entre dos o tres personas con un día asignado cada una, y dejar una hoja plastificada en la tapa con la lista de lo que entra y lo que no. La mayoría de los fracasos comunitarios vienen de que alguien echó restos de una paella con toda la buena intención.
Si no hay patio o el espacio no da, la alternativa doméstica es el vermicompostaje: un cajón de lombrices en una terraza cubierta o incluso bajo el fregadero, con capacidad para procesar los restos de dos personas, sin olor y con un producto final más concentrado que el compost normal. Pide algo más de atención con la humedad y con las temperaturas extremas, pero cabe en medio metro cuadrado.
Repaso antes de empezar
Puesta en marcha
0 / 0Un patio con compostador cambia además la relación con la basura: al separar de verdad, se ve cuánto peso de lo que se tiraba era simplemente agua y materia vegetal. En una casa de dos personas, la bolsa de orgánico se reduce a la mitad desde la primera semana.


